Ánodos de sacrificio (galvánicos)

La protección catódica se puede obtener también por un método más tradicional: con ánodos de sacrificio. Este método consiste en conectar las estructuras metálicas protegidas con un metal o aleación más activos.

Si hay dos metales conectados eléctricamente entre sí en un electrolito (como el agua marina, por ejemplo), el metal más activo (ánodo) genera corriente y se disuelve (se sacrifica) para proteger eficazmente al otro metal (estructuras).

Los ánodos de sacrificio están recubiertos de aleaciones de alta eficiencia y se caracterizan por su ligereza y por su elevado amperaje de salida. Su funcionamiento es económico y eficiente, sin necesidad de mantenimiento durante el periodo operativo para controlar la corrosión. Asimismo, una vez instalados, no tienen más costes de personal y no necesitan alimentación eléctrica.

Aplicaciones

  • Barcos
  • Instalaciones portuarias
  • Ingeniería marítima
  • Estructuras subterráneas
  • Depósitos
  • Centrales eléctricas, refinerías y centrales químicas
  • Estructuras de hormigón reforzado y cimentación de edificios mediante pilotes

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